Por qué todo el mundo está estudiando oposiciones

Tal vez tu también deberías. Sigue leyendo para descubirlo

CARRERA PROFESIONALOPOSICIONES

5/28/20266 min leer

woman biting pencil while sitting on chair in front of computer during daytime
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Los últimos años está habiendo una auténtica fiebre opositora en España. La situación económica, la dificultad para acceder a una vivienda, la precariedad de muchos empleos y la búsqueda de estabilidad están haciendo que cada vez más personas se planteen una alternativa que quizá hace unos años ni siquiera habían considerado: preparar una oposición.

Y no hablamos únicamente de recién graduados.

Personas que llevan años trabajando en el sector privado, profesionales que quieren cambiar de rumbo, trabajadores cansados de la incertidumbre laboral o personas que simplemente buscan unas condiciones de trabajo más compatibles con su vida personal están mirando cada vez más hacia el empleo público.

Pero ¿por qué está ocurriendo esto? ¿Es realmente un buen momento para opositar? ¿Y qué hay detrás de esta fiebre por conseguir una plaza?

Vamos a verlo.

La estabilidad vuelve a estar de moda

Durante mucho tiempo, trabajar para una Administración Pública podía parecer una opción poco atractiva para determinadas personas.

La imagen tradicional del funcionario estaba asociada a un trabajo rutinario, burocrático y poco dinámico. Sin embargo, esa visión se ha quedado bastante pequeña frente a la realidad actual del empleo público.

Un empleado público puede trabajar en administración, justicia, tecnología, investigación, infraestructuras, sanidad, seguridad, organismos internacionales y muchos otros ámbitos.

Hay muchas oposiciones y, por tanto, muchos tipos de trabajos diferentes.

Lo que tienen en común es que se desarrollan al servicio de una Administración Pública y que el acceso se realiza mediante procedimientos selectivos regulados.

Y aquí aparece uno de los grandes atractivos: la estabilidad.

En un mercado laboral en el que muchas personas encadenan contratos temporales, cambios de empresa, despidos o periodos de desempleo, conseguir una plaza como funcionario de carrera supone acceder a una situación profesional especialmente estable.

Pero la estabilidad no es la única razón.

El empleo público ofrece mucho más que un sueldo

Cuando alguien se plantea opositar, normalmente piensa primero en una cosa:

“Quiero un trabajo fijo.”

Es lógico. Pero las condiciones del empleo público son bastante más amplias.

La regulación de los empleados públicos contempla aspectos relacionados con las retribuciones, vacaciones, permisos, conciliación, formación, promoción profesional, movilidad y otros derechos.

Por ejemplo, existen mecanismos que permiten desarrollar una carrera profesional dentro de la Administración, cambiar de puesto o destino y acceder a procesos de promoción interna.

También existen diferentes medidas destinadas a facilitar la conciliación de la vida personal y profesional.

Y en la gran mayoría de puestos, disponer de algún día de teletrabajo se ha convertido en la norma dentro de la Administración.

Todo esto hace que el empleo público pueda resultar especialmente atractivo para personas que no buscan simplemente “un trabajo para toda la vida”, sino unas condiciones que les permitan construir una vida alrededor de su trabajo.

Si quieres conocer con más detalle qué ofrece realmente el empleo público, puedes profundizar en este post: Ventajas de ser funcionario en España.

¿Pero por qué ahora?

Esta es probablemente la pregunta más interesante.

Porque funcionarios ha habido siempre.

Entonces, ¿por qué parece que ahora todo el mundo quiere opositar?

Una de las claves está en la evolución del propio mercado laboral.

Para muchas personas, especialmente para quienes han comenzado su carrera profesional en los últimos años, conseguir un empleo con buenas condiciones se ha convertido en una tarea complicada.

Tener estudios superiores ya no garantiza necesariamente acceder a un empleo estable y bien remunerado.

Tampoco garantiza poder independizarse fácilmente, comprar una vivienda o construir un proyecto de vida con la tranquilidad económica que muchas personas esperan después de años de formación.

Y cuando una persona pasa varios años encadenando contratos, cambiando de empresa o aceptando condiciones que no terminan de convencerle, es bastante lógico que empiece a preguntarse:

¿Existe otra forma de plantearme mi futuro profesional?

Para algunos, la respuesta está en opositar.

Una Administración que necesita nuevos trabajadores

Hay además una circunstancia que hace especialmente interesante el momento actual: el relevo generacional dentro de las Administraciones Públicas.

Durante décadas se incorporaron miles de personas al sector público. Muchas de ellas están llegando ahora a la edad de jubilación.

Al mismo tiempo, la Administración necesita adaptarse a nuevas necesidades: digitalización, tecnología, ciberseguridad, gestión de datos, nuevos servicios públicos y perfiles profesionales que hace unas décadas apenas existían.

El resultado es una fórmula bastante particular:

miles de empleados públicos se jubilan + aparecen nuevas necesidades = hay que incorporar nuevos funcionarios.

Por eso, durante los últimos años las Ofertas de Empleo Público han mantenido cifras elevadas en comparación con determinados periodos anteriores.

La Oferta de Empleo Público (OEP) es precisamente el instrumento mediante el que se determina el número de plazas que podrán ser objeto de convocatoria.

Y si estás interesado en las plazas aprobadas para este año, puedes consultar el post Nueva Oferta de Empleo Público (OEP) 2026.

No es solo cuestión de cantidad de plazas

Hay otro aspecto interesante que a veces pasa desapercibido.

El empleo público no está compuesto únicamente por administrativos sentados delante de un ordenador.

La Administración necesita perfiles muy diferentes.

Hay puestos relacionados con:

  • Administración y gestión.

  • Hacienda y Seguridad Social.

  • Justicia.

  • Informática y tecnología.

  • Ingeniería.

  • Investigación.

  • Sanidad.

  • Inspección.

  • Medio ambiente.

  • Infraestructuras.

  • Seguridad.

  • Educación.

  • Traducción e idiomas.

  • Y muchos otros ámbitos.

Por eso, cuando alguien dice:

“Yo no sirvo para ser funcionario.”

quizá simplemente todavía no ha encontrado qué oposición encaja con su perfil.

Y esa es una de las primeras decisiones importantes antes de empezar a estudiar.

Entonces, ¿es ahora o nunca?

Aquí conviene poner los pies en el suelo.

No existe una garantía de que las ofertas de empleo público vayan a mantener indefinidamente los niveles actuales.

Tampoco significa que aprobar una oposición sea fácil.

Al contrario.

Preparar una oposición puede exigir meses o incluso años de esfuerzo, dependiendo del cuerpo, del sistema selectivo y de las circunstancias de cada persona.

Hay competencia. Hay días malos. Hay temas difíciles. Hay momentos en los que parece que no avanzas y existe la posibilidad de no conseguir plaza después de todo el esfuerzo realizado.

Por eso, opositar no debería ser una decisión tomada únicamente porque “todo el mundo lo está haciendo”.

La pregunta correcta no es:

“¿Está de moda opositar?”

Sino:

“¿El empleo público encaja con lo que quiero para mi futuro?”

¿Y si nunca me había planteado opositar?

Precisamente por eso puede ser un buen momento para investigar.

No necesitas decidir mañana qué oposición vas a preparar durante los próximos dos años.

Primero puedes conocer cómo funciona el sistema, qué tipos de oposiciones existen, qué requisitos necesitas y qué opciones encajan mejor contigo.

Después podrás valorar algo mucho más importante:

si realmente merece la pena para ti.

Porque una oposición no es simplemente un examen.

Es un proyecto profesional.

Y antes de empezar a estudiar cientos o miles de horas, merece la pena entender bien qué estás intentando conseguir.

La otra cara de la moneda

La fiebre opositora también tiene un peligro.

Cuando algo se presenta como la solución a todos los problemas laborales, es fácil idealizarlo.

Una plaza pública ofrece ventajas importantes, pero aprobar una oposición requiere esfuerzo, constancia y tolerancia a la frustración.

No existe una oposición mágica.

No hay un método que garantice aprobar.

Y tampoco necesitas estudiar doce horas al día para demostrar que te lo estás tomando en serio.

Lo que necesitas es conocer el proceso, elegir bien tu objetivo y construir un sistema de preparación que puedas mantener durante el tiempo necesario.

Y esa parte —cómo estudiar, organizarte, memorizar, repasar y mantener la constancia— es precisamente donde empieza el verdadero trabajo del opositor.

Entonces, ¿por qué oposita tanta gente?

Probablemente no existe una única respuesta.

Para algunas personas es la estabilidad.

Para otras, las condiciones laborales.

Para otras, la posibilidad de conciliar mejor.

Para otras, la oportunidad de empezar una nueva carrera profesional.

Y para muchas, simplemente supone buscar una alternativa a un mercado laboral que no les está ofreciendo lo que esperaban.

Lo que sí parece claro es que el empleo público vuelve a ocupar un lugar importante entre las opciones profesionales de miles de personas.

Pero antes de lanzarte a estudiar, merece la pena hacerte algunas preguntas:

¿Qué oposición encaja conmigo?

¿Cuánto tiempo puedo dedicarle?

¿Qué esfuerzo estoy dispuesto a asumir?

¿Qué quiero conseguir realmente?

Porque opositar puede ser una gran decisión.

Pero la decisión importante no es “quiero ser funcionario”.

Es saber qué quieres conseguir y por qué estás dispuesto a trabajar para ello.

Si estás pensando en opositar...

Este artículo solo es el principio. En El Factor Impulso iremos desarrollando las distintas partes del proceso: desde cómo elegir una oposición y entender las convocatorias, hasta cómo estudiar, organizar el tiempo, memorizar y mantener la constancia durante la preparación.

Si quieres descubrir cómo funciona el mundo de las oposiciones, qué salario podrías tener según el puesto, qué oposiciones hay y sobre todo, cuál es la mejor para ti, no te pierdas el libro OPOSITAR EN ESPAÑA: Cómo funciona el empleo público y qué oposición elegir, disponible en Amazon.

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